El amor es la entrega total y desinteresada por el otro.
“La
clave del verdadero amor es el respeto y la confianza. Amar es tolerar
las tonterías de los demás. Aceptarlos con todas sus limitaciones.
Porque el verdadero amor es compasión, y la compasión viene cuando ves
todas tus limitaciones y es entonces cuando puedes aceptar las
limitaciones de otras personas. El amor por dependencia es egoísmo. Se
ama realmente cuándo quieres estar con la otra persona sin necesitarla
ni siquiera para ser feliz, sino porque tu felicidad se multiplica
cuando estás con ella.” Swami Purohit
El
concepto del amor, se ha ido desvirtuando a lo largo de la historia,
nos hemos convertido en una sociedad consumista en la que buscamos más
recibir que dar. Nos acomodamos dónde nos sirven o nos puede convenir, y
es verdad que nos hemos convertido en una sociedad más convenenciera.
Lo que no sirve se deshecha, y ya no se emplea el tiempo en reparar o
buscarle otro uso. Muchas veces de forma inconsciente, amamos con un
amor condicionado. Me entrego a otros pero pendiente de quién me va a
celebrar, alabar, o si recibiré algo a cambio. Ayudo pero mientras me
vean, comparto pero que todos lo noten, hago una obra buena y deseo que
el mundo entero lo sepa. Un amor condicionado, convenenciero, y que poco
tiene de lo que es el verdadero amor.
El amor es la entrega total y desinteresada
por el otro, y si repasamos estas palabras, nos daríamos cuenta que
muchas veces no es ni total ni desinteresado. En ocasiones amamos sin
una pureza de intención, amamos porque es nuestro deber, nuestra
responsabilidad, pero no con una intención de servir, agradar o nutrir
al otro. Tememos a “darnos de más” por miedo a ser lastimados, y nos
vamos poniendo capas, que se convierten en un caparazón tan duro, que
nos impide amar y ser amados. No nos permitimos amar y ser amados, pues
ya hemos sufrido demasiado.
¿Pero
cómo encontrar la clave para amar de verdad? Diana Cantor afirmaba que
cuando aprendes a quererte a ti mismo, le muestras a otros el camino
para amarte. El amor verdadero nace de amarnos responsables y
sinceramente a nosotros mismos. Y es verdad, toda historia de amor
comienza con el amor propio y el amor divino. Si no nos queremos,
respetamos y miramos, ¿Cómo podremos hacerlo por los demás?
¿Cómo
comenzar este viaje? Comienza por enamorarte de ti para poder amar a tu
pareja, tu familia, tus hijos. No puedes amar verdaderamente si no te
reconoces ni te amas a ti.
El Papa Francisco, habló a los jóvenes en Junio del 2015 en Turín, sobre dos dimensiones por las cuales se basa el amor.
- “El amor es concreto, está más en las obras que en las palabras.”. El amor va más allá del habla, de los sentimientos románticos, sino de las obras concretas. Podemos decir “Te amo”, pero la pregunta que le da peso al amor es ¿Qué haces por amor? ¿Qué haces con ese amor? El amor se da.
- La manera de poner en acción este amor concreto: la dimensión del diálogo. “El amor no es ni sordo ni mudo, el amor de hecho, escucha y responde, se realiza en el diálogo, en la comunión: se comunica.” Hay que aprender a respetar al otro, desde los gestos y actitudes más pequeñas.
¿Cómo vivir el amor verdadero? DATE, ACEPTA, PERDONA, DIALOGA, ABRE TU CORAZÓN.
Si
comprendieras desde el corazón que el amor es mucho más sencillo de lo
que piensas, tus relaciones fluirían mejor. El Papa Francisco nos invita
a vivir un amor diferente, no cómo el que solemos ver en la sociedad,
no un amor interesado y que cuando ya no le sirve se deshecha. Un amor
que se esfuerza por aprender a respetar al otro como quisiéramos ser
respetados nosotros mismos, un amor que se esfuerza por darse en las
pequeñas cosas y en gestos genuinos.
No
siempre es fácil amar, pero es por eso que todos los días hemos de
decidir AMAR, aún en las dificultades, hemos de comprometernos en dar
más para hacer fecundo ese amor. “Todos nosotros en la vida hemos pasado
por momentos en que esta virtud es muy difícil, pero es precisamente el
camino de un amor genuino, de una amor que sabe dar la vida, que no
busca usar al otro para el propio placer. Es un amor que considera
sagrada la vida de la otra persona: yo te respeto, yo no quiero usarte,
yo no quiero usarte. No es fácil. Todos conocemos las dificultades para
superar esta concepción “facilista” y hedonista del amor”. Papa
Francisco
En
estos días del amor y la amistad, examinémonos en el amor y en nuestra
capacidad de amar. Busquemos vivir un amor genuino, volquémonos en un
amor que sea capaz de sacrificarnos por el otro hasta volvernos
serviciales, en lo que más nos cuesta. Ahí, en esa entrega, en ese acto
desinteresado y puro, estás poniendo y sembrando amor.
Por: María José César | Fuente: Catholic.net

No hay comentarios:
Publicar un comentario