jueves, 8 de septiembre de 2016

Para Defender la Fe

 Respuestas a la necesidad pastoral de que los católicos puedan defenderse de los embates de las sectas

Carta de un Párroco
Queridos hermanos:

Es un hecho que hoy día las sectas pasan casa por casa y hacen una gran labor proselitista. Primero piden muy sutilmente que los católicos los acompañen a orar con la Biblia, lo que no tendría nada de malo, pero, con el pretexto de orar con la Biblia, lo que realmente pretenden es arrebatarles a ustedes su fe Católica y hacer que se cambien de Religión.

Y esto, en realidad, además de ser un proselitismo barato, es una falta de respeto y de caridad hacia las personas que, no habiendo tenido una mayor formación bíblica, los confunden con infinidad de citas bíblicas, sacadas de su verdadero contexto, y tratan de hacerles ver que están equivocados hasta convencerlos para que pasen a engrosar las filas de las sectas.

Queridos hermanos: Ustedes tienen un gran tesoro que es su Fe Católica heredada de sus padres y antepasados. Para darles una mano y fortalecer su Fe Católica es que acaba de aparecer este trabajo que -con la debida autorización- hoy hago llegar a sus manos. Es un libro muy sencillo y práctico, en él que hallarán la respuesta adecuada a las principales interrogantes que nos presentan las sectas.

El protestantismo que proviene de Alemania y de Europa, en general, es bastante respetuoso hacia los católicos. Pero las sectas provenientes de Estados Unidos y de otras partes de América Central suelen ser muy atropelladoras y tratan de imponerse por la fuerza, asustando a la gente y tergiversando textos bíblicos. Este libro, entonces, es para que no se dejen engañar.

No es nuestro intento agudizar tensiones. Lo que aquí se pretende es, con la Biblia en la mano, dar respuesta a las principales dificultades que las sectas presentan a los católicos cuando pasan por sus casas, dificultades que, bien mirado, no son reales sino sólo aparentes y que muchas veces demuestran sólo fanatismo e ignorancia.

La Iglesia Católica está por un sano ecumenismo y ojalá llegue el día en que se logre la tan anhelada unión entre cristianos, pero, por mientras, hay que dar respuestas concretas a las necesidades del momento.

Este trabajo está escrito en forma de cartas del Párroco a sus feligreses. Su estilo es respetuoso y hasta coloquial. Léanlo con el mismo espíritu en que fue escrito y Dios quiera que los temas, leídos una y otra vez, les ayuden a comprender mejor su fe Católica y a saber dar razón de su esperanza.

Que el Señor y la Santísima Virgen los colmen de bendiciones.

Son los deseos de un Párroco.


Consejos prácticos para conservar su Fe Católica

- Cuando un hermano evangélico le invite a orar o a conversar con seriedad sobre la Biblia, naturalmente usted lo puede hacer, siempre y cuando exista un clima de mutuo respeto y caridad. Pero sin polemizar ni tomar actitudes anticristianas.

- Pero cuando lo inviten a orar o estudiar la Biblia y usted descubre que su intención no es ésta, sino arrebatarle su fe católica diga: -No me interesa, porque usted lo que quiere no es orar o estudiar la Biblia conmigo, sino arrebatarme mi Fe.

- Cuando los mormones les prometan dólares, viajes, o ayudas de cualquier tipo con tal que se cambien a su religión, digan: Con la Fe no se juega.

- Cuando los Testigos de Jehová les digan: «Cuando yo era católico tomaba, le pegaba a mi señora y pasaba puro peleando...» contesten: Desde este mismo momento ya está usted mintiendo porque si hacía todo esto es que «no era un verdadero católico».

- Decía un católico: «Los evangélicos se pasan la mitad de su vida despotricando contra los católicos... como si ellos fueran los únicos justos y perfectos. ¿Por qué en vez de mirar tanto la paja ajena no reflexionan un poco sobre la viga de su propio ojo?».

- Ojalá que con motivo de este final de siglo se vayan afinando diferencias y lleguemos a una plena comunión de Fe y de Doctrina entre todos los seguidores de Cristo. Esto sería maravilloso. Pero, por mientras, hay que ir con mucha cautela porque algunos hermanos evangélicos que no trepidan en recurrir a proselitismos desfasados para arrebatarles su fe Católica.

Por: P. Paulo Dierckx - P. Miguel Jordá | Fuente: www.mercaba.org 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La clave del amor verdadero, creas o no en Dios, según el Papa Francisco.

El amor es la entrega total y desinteresada por el otro.

“La clave del verdadero amor es el respeto y la confianza. Amar es tolerar las tonterías de los demás. Aceptarlos con todas sus limitaciones. Porque el verdadero amor es compasión, y la compasión viene cuando ves todas tus limitaciones y es entonces cuando puedes aceptar las limitaciones de otras personas. El amor por dependencia es egoísmo.  Se ama realmente cuándo quieres estar con la otra persona sin necesitarla ni siquiera para ser feliz, sino porque tu felicidad se multiplica cuando estás con ella.” Swami Purohit
El concepto del amor, se ha ido desvirtuando a lo largo de la historia, nos hemos convertido en una sociedad consumista en la que buscamos más recibir que dar. Nos acomodamos dónde nos sirven o nos puede convenir, y es verdad que nos hemos convertido en una sociedad más convenenciera. Lo que no sirve se deshecha, y ya no se emplea el tiempo en reparar o buscarle otro uso. Muchas veces de forma inconsciente, amamos con un amor condicionado. Me entrego a otros pero pendiente de quién me va a celebrar, alabar, o si recibiré algo a cambio. Ayudo pero mientras me vean, comparto pero que todos lo noten, hago una obra buena y deseo que el mundo entero lo sepa. Un amor condicionado, convenenciero, y que poco tiene de lo que es el verdadero amor.
El amor es la entrega total y desinteresada por el otro, y si repasamos estas palabras, nos daríamos cuenta que muchas veces no es ni total ni desinteresado. En ocasiones amamos sin una pureza de intención, amamos porque es nuestro deber, nuestra responsabilidad, pero no con una intención de servir, agradar o nutrir al otro. Tememos a “darnos de más” por miedo a ser lastimados, y nos vamos poniendo capas, que se convierten en un caparazón tan duro, que nos impide amar y ser amados. No nos permitimos amar y ser amados, pues ya hemos sufrido demasiado.
¿Pero cómo encontrar la clave para amar de verdad? Diana Cantor afirmaba que cuando aprendes a quererte a ti mismo, le muestras a otros el camino para amarte. El amor verdadero nace de amarnos responsables y sinceramente a nosotros mismos. Y es verdad, toda historia de amor comienza con el amor propio y el amor divino. Si no nos queremos, respetamos y miramos, ¿Cómo podremos hacerlo por los demás?
¿Cómo comenzar este viaje? Comienza por enamorarte de ti para poder amar a tu pareja, tu familia, tus hijos. No puedes amar verdaderamente si no te reconoces ni te amas a ti.


El Papa Francisco, habló a los jóvenes en Junio del 2015 en Turín, sobre dos dimensiones por las cuales se basa el amor.
  1. “El amor es concreto, está más en las obras que en las palabras.”. El amor va más allá del habla, de los sentimientos románticos, sino de las obras concretas. Podemos decir “Te amo”, pero la pregunta que le da peso al amor es ¿Qué haces por amor? ¿Qué haces con ese amor? El amor se da.
  2. La manera de poner en acción este amor concreto: la dimensión del diálogo. “El amor no es ni sordo ni mudo, el amor de hecho, escucha y responde, se realiza en el diálogo, en la comunión: se comunica.” Hay que aprender a respetar al otro, desde los gestos y actitudes más pequeñas.

¿Cómo vivir el amor verdadero? DATE, ACEPTA, PERDONA, DIALOGA, ABRE TU CORAZÓN.
Si comprendieras desde el corazón que el amor es mucho más sencillo de lo que piensas, tus relaciones fluirían mejor. El Papa Francisco nos invita a vivir un amor diferente, no cómo el que solemos ver en la sociedad, no un amor interesado y que cuando ya no le sirve se deshecha. Un amor que se esfuerza por aprender a respetar al otro como quisiéramos ser respetados nosotros mismos, un amor que se esfuerza por darse en las pequeñas cosas y en gestos genuinos.
No siempre es fácil amar, pero es por eso que todos los días hemos de decidir AMAR, aún en las dificultades, hemos de comprometernos en dar más para hacer fecundo ese amor. “Todos nosotros en la vida hemos pasado por momentos en que esta virtud es muy difícil, pero es precisamente el camino de un amor genuino, de una amor que sabe dar la vida, que no busca usar al otro para el propio placer. Es un amor que considera sagrada la vida de la otra persona: yo te respeto, yo no quiero usarte, yo no quiero usarte. No es fácil. Todos conocemos las dificultades para superar esta concepción “facilista” y hedonista del amor”. Papa Francisco
En estos días del amor y la amistad, examinémonos en el amor y en nuestra capacidad de amar. Busquemos vivir un amor genuino, volquémonos en un amor que sea capaz de sacrificarnos por el otro hasta volvernos serviciales, en lo que más nos cuesta. Ahí, en esa entrega, en ese acto desinteresado y puro, estás poniendo y sembrando amor.

Por: María José César | Fuente: Catholic.net

Una oración por mis hermanos


Hoy no rezo por mí, sino por quienes Te piden ayuda, y también por quienes han olvidado o nunca han sabido descubrirte.




Una esposa y madre reza por el regreso de su marido. A su lado, dos niños pequeños juntan las manos y musitan una plegaria. Esperan el milagro, el cambio de un corazón que un día dejó a los suyos. Déjame unirme a ellos, compartir sus penas y pedirte lo que Te suplican con su amor sincero.

Unos padres rezan por el hijo que vive esclavizado por la droga. Lo educaron en tu ley, le enseñaron la importancia de la vida de gracia. Le llevaron a la iglesia, a la catequesis. Pero un día el hijo, libre y engañado, emprendió el mal camino. Permite que mi oración esté junto a la suya, que llore y suplique por la conversión de una vida joven y necesitada de mil perdones.

Unos hijos piden, en la misa, para que sus padres dejen de pelear en casa, para que vivan unidos en un amor sincero, para que sean de verdad fieles a cuanto prometieron en el día de su boda. Déjame, Señor, compartir esa oración, hacerla mía, para ayudar a muchos esposos a vivir en Tu Amor eterno.

Pero también hay tantos corazones que no rezan, que no esperan, que viven sin mirar al cielo, sin suplicar una ayuda divina. Unos, porque ya no tienen esperanza. Otros, porque hace tiempo que Te dejaron lejos. Otros, porque piensan que todo se alcanza con dinero, con técnica, con medicinas, con libros, con amigos, con medios humanos, a veces eficaces, pero casi siempre provisionales y frágiles.

Son corazones que necesitan, más que nadie, una oración. Permíteme, Señor, pedirte por lo que no piden, sentir que Tú anhelas que Te amen, que Te invoquen, que confíen, que se abran al amor infinito que encontramos en Cristo, tu Hijo.

En este día, en estos momentos, toma esta sencilla oración que te ofrezco por mis hermanos. Sé que yo también necesito ayuda, paciencia, fuerza, esperanza. Sé también que me la estás dando, porque eres bueno, porque eres Padre, porque no puedes dejar abandonados a tus hijos más enfermos. Pero hoy no rezo por mí, sino por quienes Te piden ayuda, y también por quienes han olvidado o nunca han sabido descubrirte como Omnipotente, como Misericordia, como Amor, como Infinito; por quienes no saben que Tú eres el único, el definitivo, el verdadero Salvador.

Esta es mi oración sencilla, desde lo más profundo de mi alma. Acógela, Señor, junto a los ruegos de María, Madre tuya y Madre mía. Y concédeme que eso que Te pido se realice, según Tu Voluntad, y para el bien de todos mis hermanos sufrientes, abatidos, cansados en los mil caminos de nuestro peregrinar terreno.









Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net

martes, 6 de septiembre de 2016

La Hora que da sentido a mi día. La Eucaristía

El objetivo de la HORA SANTA es fomentar un encuentro personal y profundo con Jesucristo.

En el día de mi Ordenación, tomé dos decisiones:

1. Que ofrecería la Sagrada Eucaristía todos los sábados, en honor a la Santa Madre, para implorar su protección sobre mi sacerdocio. (La Epístola a los Hebreos ordena al sacerdote ofrecer sacrificios no sólo por los demás, sino también por sí mismo, ya que sus pecados son mayores debido a la dignidad de su oficio).

2. Resolví también que todos los días pasaría una HORA SANTA en presencia de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento.

He mantenido ambas decisiones en el curso de mi sacerdocio. La HORA SANTA se originó en una práctica que desarrollé un año antes de ser ordenado. La capilla grande del Seminario de San Pablo cerraba a las seis de la tarde; todavía había capillas privadas disponibles para devociones privadas y oraciones nocturnas. Esa tarde en particular, durante el recreo, caminé durante casi una hora, de un lado a otro, por la parte de afuera de la capilla mayor. Un pensamiento me surgió –¿Por qué no hacer una HORA SANTA de adoración en presencia del Santísimo Sacramento?- Empecé al día siguiente, hoy la práctica ya lleva más de sesenta años.

Expondré brevemente algunas razones por las que he mantenido esta práctica, y por lo que la he fomentado en los demás.
1. Primero, LA HORA SANTA NO ES UNA DEVOCIÓN; es una participación en la obra de la Redención.

En el Evangelio de san Juan, Nuestro Santísimo Señor usó las palabras hora y día en dos connotaciones totalmente diferentes. Día pertenece a Dios; la hora pertenece al maligno. Siete veces en el Evangelio de san Juan, se usa la palabra hora, y en cada instancia se refiere al demonio, y a los momentos en los que Cristo ya no está en las Manos del Padre, sino en las manos de los hombres. En el huerto de Getsemaní, Nuestro Señor contrastó dos horas –una era la hora del mal esta es vuestra hora– con la que Judas pudo apagar las luces del mundo. En contraste, Nuestro Señor preguntó: ¿No pueden velar una hora Conmigo? En otras palabras, Él pidió una hora de reparación para combatir la hora del mal; una hora de unión víctima con la Cruz para sobreponernos al anti-amor del pecado.

 
2. En segundo lugar, la única vez que Nuestro Señor les pidió algo a sus Apóstoles, fue la noche de su agonía. No se lo pidió a todos... tal vez porque sabía que no podía contar con su fidelidad. Pero al menos esperaba que tres le fueran fieles, Pedro, Santiago y Juan. Desde ese momento, y muy seguido en la historia de la Iglesia, el mal está despierto, pero los discípulos están durmiendo. Es por eso que de Su angustiado y solitario Corazón salió el suspiro:
¿No pueden velar tan solo una hora Conmigo?.

ÉL NO ROGABA POR UNA HORA DE ACTIVIDAD, SINO POR UNA HORA DE COMPAÑÍA.
3. La tercera razón por la que mantengo la HORA SANTA es para crecer más y más a semejanza de Él. Como lo plantea san Pablo: Nos transformamos en aquello en lo que fijamos nuestra mirada. Al contemplar el atardecer, la cara toma un resplandor dorado. Al contemplar al Señor Eucarístico una hora, transforma el corazón de un modo misterioso, así como el rostro de Moisés se transformó luego de Su compañía con Dios en la montaña. Nos pasa algo parecido a lo que les pasó a los discípulos de Emaus, el domingo de Pascua por la tarde, cuando el Señor los encontró. Él les preguntó por qué estaban tan tristes, y después de pasar algún tiempo en Su presencia, y oír nuevamente el secreto de la espiritualidad –El Hijo del Hombre debe sufrir para entrar en Su Gloria– el tiempo de estar con Él terminó, y sus corazones ardían.

La HORA SANTA ¿Es difícil? Algunas veces parecería ser difícil; podría significar tener que sacrificar un compromiso social, o levantarse una hora más temprano, pero en el fondo nunca ha sido una carga, sólo una alegría. No quiero decir que todas las HORAS SANTAS hayan sido edificantes como, por ejemplo, aquella en la Iglesia de San Roch en París. Entré en la Iglesia alrededor de las tres de la tarde, sabiendo que tenía que tomar un tren a Lourdes dos horas más tarde. Sólo hay unos diez días al año en los que puedo dormir durante el día; y este era uno de esos. Me arrodillé, y recé una oración de adoración, y luego me senté a meditar e inmediatamente me quedé dormido. Al despertar le dije al Buen Señor:¿Habré hecho una HORA SANTA? Pensé que Su ángel me decía: Bueno, esa es la forma en la que los Apóstoles hicieron su primera HORA SANTA en el huerto de Getsemaní, pero no lo hagas otra vez.

Una HORA SANTA difícil que recuerdo fue cuando tomé un tren de Jerusalén a El Cairo. El tren partió a las cuatro de la mañana; eso significó levantarse muy temprano. En otra ocasión en Chicago, una tarde a las siete, le pedí permiso al párroco para entrar a su iglesia para hacer una HORA SANTA, ya que la iglesia estaba cerrada. Más tarde él se olvidó de que me había dejado entrar, y me pasé alrededor de dos horas tratando de encontrar una manera de escapar. Finalmente salté por una pequeña ventana y aterricé en la carbonera. Esto asustó al casero, que vino en mi auxilio.

Al principio de mi sacerdocio hacía la HORA SANTA durante el día o a la tarde. Al acumularse los años, me volví más ocupado, y hacía la Hora temprano a la mañana, generalmente antes de la Santa Misa. Los sacerdotes, como todas las personas, se dividen en dos clases: gallos y búhos. Algunos trabajan mejor por la mañana, otros durante la noche.

El objetivo de la HORA SANTA es fomentar un encuentro personal y profundo con Jesucristo. El santo y glorioso Dios nos invita constantemente a acercarnos a Él, conversar con Él, para pedirle las cosas que necesitamos y para experimentar la bendición de la amistad con Él. Cuando recién nos ordenamos, es fácil darnos por entero a Cristo, porque el Señor nos llena entonces de dulzura, de la misma manera en que una madre le da un caramelo a su bebe para animar su primer paso. El entusiasmo, sin embargo, no dura mucho; rápidamente aprendemos el costo del apostolado, que significa dejar redes y barcos, y contar mesas. La luna de miel termina pronto, como también el engreimiento de oír por primera vez aquel estimulante título de Padre.

El amor sensible o amor humano disminuye con el tiempo, pero el Amor Divino no. El primero concierne al cuerpo, que responde cada vez menos a los estímulos, pero en el orden de la gracia, la respuesta de lo Divino, a lo pequeño, los actos humanos de amor se intensifican.

NI EL CONOCIMIENTO TEOLÓGICO, NI LA ACCIÓN SOCIAL SOLA, SON SUFICIENTES PARA MANTENERNOS EN AMOR CON JESUCRISTO, A MENOS QUE AMBOS ESTÉN PRECEDIDOS POR UN ENCUENTRO PERSONAL CON ÉL.

Moisés vio la zarza ardiendo en el desierto que no se alimentaba de ningún combustible. La llama, sin alimentarse de nada visible, continuaba existiendo sin destruir la madera. Una dedicación tan personal a Cristo no deforma ninguno de nuestros dones naturales, disposiciones o carácter; sólo renueva sin matar. Como la madera se transforma en fuego, y el fuego perdura, así nos transformamos en Cristo y Cristo perdura.

He descubierto que lleva algún tiempo enfervorizarse rezando. Esta ha sido una de las ventajas de la Hora diaria. No es tan corta como para no permitir al alma abismarse, y sacudirse las múltiples distracciones del mundo. Sentarse ante Su Presencia es como exponer el cuerpo al sol para absorber sus rayos. El silencio en la HORA es como un tête-à-tête con el Señor. En esos momentos, uno no saca tanto oraciones escritas, sino que escucha más. No decimos: Oye, Señor, porque Tu siervo habla, sino Habla, Señor, que Tu siervo escucha.

He buscado muchas veces una manera de explicar el hecho de que nosotros los sacerdotes debemos conocer más a Jesucristo, que más sobre Jesucristo. Muchas traducciones de la Biblia usan la palabra conocer para indicar la unión carnal de dos-en-uno. Por ejemplo: Salomón no la conocía, lo que significaba que no había tenido relaciones carnales con ella. La Santa Madre le dijo al Ángel en la Anunciación: No conozco ningún hombre. San Pablo exhorta a los maridos a poseer a sus mujeres en conocimiento. La palabra conocer aquí indica unidad carnal de dos-en-uno. La cercanía de esa identidad proviene de la cercanía de la mente con cualquier objeto que conozca. Ningún cuchillo podría separar mi mente de la idea que ella tiene de una manzana. La unión extática de marido y mujer descrita como conocimiento debe ser el fundamento de ese Amor por el cual el sacerdote ama a Cristo.

Intimidad es... apertura sin reservas, que no guarda ningún secreto, y revela el corazón abierto a Cristo. Demasiadas veces los amigos son sólo dos barcos que pasan en la noche. El amor carnal, a pesar de que parece íntimo, a menudo puede ser un intercambio de egoísmos. El ego se proyecta en la otra persona, y lo que se ama no es la otra persona, sino el placer que la otra persona brinda. He notado a lo largo de mi vida que cuando yo retrocedía ante las demandas que el encuentro me había impuesto, me volvía más ocupado, y más preocupado con actividades. Esto me daba una excusa para decir: No tengo tiempo, como un marido que puede absorberse en el trabajo, y olvidarse del amor de su mujer.

Es imposible para mí explicar lo útil que fue la HORA SANTA para preservar mi vocación. La Escritura brinda una considerable evidencia para probar que un sacerdote comienza a fallar en su sacerdocio cuando falla en el amor a la Eucaristía. Demasiado seguido se asume que Judas cayó porque amaba el dinero. La avaricia es rara vez el principio del error, y la caída de un embajador. La historia de la Iglesia prueba que hay muchos con dinero que se han quedado en ella. El principio de la caída de Judas, y el fin de Judas, ambos giran en torno a la Eucaristía. La primera vez que se menciona que Nuestro Señor sabía quién era el que lo iba a traicionar, es al final del capítulo seis de san Juan, que es la anunciación de la Eucaristía. La caída de Judas llegó la noche que Nuestro Señor instituyó la Eucaristía, la noche de la Ultima Cena.

La Eucaristía es tan esencial para nuestra unión con Cristo, que ni bien Nuestro Señor la anunció en el Evangelio, comenzó a ser la prueba de fidelidad de Sus seguidores. Primero, perdió las masas, porque era muy duro en sus palabras, y ya no lo siguieron. En segundo lugar, perdió algunos de sus discípulos: Ellos ya no caminaron más con Él. Tercero, dividió su grupo de apóstoles, ya que aquí, Judas es anunciado como el traidor.

Por lo tanto, la HORA SANTA, más allá de sus beneficios espirituales, previno mis pies de deambular muy lejos. Estar atado a un Sagrario, la propia soga no es tan larga para encontrar otras pasturas. Esa tenue lámpara del tabernáculo, aunque pálida y difusa, tiene una misteriosa luminosidad para oscurecer el brillo de las luces brillantes. La HORA SANTA se volvió como un tanque de oxígeno para revivir el soplo del Espíritu Santo en el medio de la sucia y hedionda atmósfera del mundo. Aún cuando parecía tan poco provechoso, y carente de intimidad espiritual, todavía tenía la sensación de ser al menos como un perro en la puerta de su amo, listo en caso de que me llamase.

La Hora, también, se volvió un magisterio, y una maestra, ya que aunque antes de amar a alguien debemos conocer a esa persona, sin embargo, después sabemos, que es el Amor el que aumenta el conocimiento. Las convicciones teológicas no sólo se obtienen de las dos coberturas de un libro formal, sino de dos rodillas sobre un reclinatorio ante un Sagrario.

Finalmente, haciendo una HORA SANTA cada día constituía para mí un área de la vida en la que podía predicar lo que practicaba. Muy pocas veces en mi vida prediqué ayunar en una manera muy rigurosa, ya que siempre el ayuno me pareció extremadamente difícil; pero podía pedirle a otros que hagan la Hora Santa, porque yo lo hacía.

Algunas veces me hubiera gustado haber llevado un registro de las miles de cartas que he recibido de sacerdotes y laicos contándome cómo había sido la práctica de la HORA SANTA. Cada retiro para sacerdotes que predicaba tenía la HORA SANTA como resolución práctica. Demasiadas veces los retiros son como las conferencias sobre salud. Hay un acuerdo general sobre la necesidad de salud, pero falta una recomendación específica sobre cómo ser saludable. La HORA SANTA se transformó en un desafío para los sacerdotes del retiro, y después cuando los videos de mis retiros estaban disponibles para los laicos, era edificante leer sobre los que respondían a la gracia, cumpliendo una hora diaria frente al Señor. Un monseñor, por debilidad ante el alcohol, y el consecuente escándalo, se le ordena dejar su parroquia, y fue puesto a prueba en otra diócesis, de donde vino a mi retiro. Respondiendo a la Gracia de Dios, dejó el alcohol, fue restituido efectivamente en su sacerdocio, siguió haciendo la HORA SANTA todos los días, y murió en Presencia del Santísimo Sacramento.

Como ejemplo de la gran amplitud de efectos de la HORA SANTA, una vez recibí una carta de un sacerdote en Inglaterra que decía, son sus propias palabras:“Dejé el sacerdocio, y caí en un estado de degradación.” Un sacerdote amigo lo invitó a oír el cassette sobre la HORA SANTA de un retiro que había predicado. Respondiendo a la Gracia, fue restituido nuevamente al sacerdocio, y se le confió el cuidado de una parroquia. La Divina Misericordia produjo en él, un cambio, y recibí esta carta:

La semana pasada tuvimos nuestra Solemne Exposición anual del Santísimo Sacramento. Animé a bastantes personas a venir y velar todo el día, y todos los días, y así no teníamos que reservar el Santísimo Sacramento por la falta de personas para velar. La ultima tarde,organicé una procesión con los Primeros Comulgantes, tirando pétalos de rosas delante del Señor. Los hombres de la parroquia formaron una Guardia de Honor. El resultado fue sorprendente: había más de 250 personas presentes para la procesión fina, y la HORA SANTA. Estoy convencido de que nuestra gente está buscando muchas de las viejas devociones que muchas de las parroquias han sacado, y esto pasa porque nosotros los sacerdotes no podemos ser molestados con incomodidades. El año que viene espero que la Exposición Solemne sea aun con más cantidad de gente ya que ahora se está conociendo la noticia. El último par de semanas he empezado un grupo de estudio de la Biblia; esto es para animar a nuestra gente a leer la Palabra de Dios. Comienzo con la lectura de las Escrituras que meditamos esa tarde; luego tenemos una breve exposición del Santísimo Sacramento, y meditación hasta el momento de la Bendición. He empezado también a recorrer las calles alrededor de la parroquia, y rezo Misa cada semana en una casa de cada cuadra, e invito a toda la gente de esa calle a venir y participar. La respuesta ha sido bastante buena, teniendo en cuenta que recién empiezo. No me quiero convertir en un sacerdote activista, así que me levanto temprano hago mi HORA SANTA. Aun tengo mis problemas personales para controlar, pero he tomado coraje de sus palabras: tendrás que combatir muchas batallas, pero no te preocupes porque al final ganarás la guerra ante el Santísimo Sacramento.

Muchos laicos que han leído los libros u oído los casettes, también están haciendo la HORA SANTA.

Otro de los frutos de la HORA SANTA es la sensibilidad a la Presencia Eucarística de Nuestro Divino Señor. Me acuerdo de haber leído en Lacordaire, el famoso orador de la Catedral de Notre Dame en París: dame un joven que pueda atesorar por días, semanas y años, el regalo de una rosa, o el apretón de la mano de un amigo.

Viendo al principio de mi sacerdocio que cuando la sensibilidad y la delicadeza se pierden, los matrimonios se destruyen y los amigos se separan, tome varias medidas para conservar esa responsabilidad. Recién ordenado, y como estudiante en la Universidad Católica de Washington, nunca entraba a clase, sin antes subir la escalera hasta la capilla en Caldwell Hall para hacer un pequeño acto de amor a Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento. Mas tarde en la Universidad de Louvain en Bélgica, entraba a visitar a Nuestro Santísimo Señor en cada una de las iglesias por las que pasaba para llegar a clase. Cuando seguí el trabajo de graduación en Roma, y fui a la Angelicum y Gregoriana, visitaba cada iglesia en el camino desde la zona del Trastevere donde vivía. Esto no es nada fácil en Roma, porque hay iglesias en casi todas las esquinas. Fred Allen dijo una vez que Roma tiene una iglesia en una esquina, para que se pueda rezar antes de cruzar la calle, y la iglesia en la otra esquina, para agradecer a Dios de haberlo logrado.


Tiempo después como profesor en la Universidad Católica en Washington, arreglé para poner una capilla al frente de mi casa. Esto es para que siempre pudiera, antes y después de salir, ver la lámpara del Sagrario como una señal para ir a adorar el Corazón de Jesucristo por lo menos por unos pocos segundos. He tratado de ser fiel a esta practica durante toda mi vida, y aun ahora, en el departamento en New York donde vivo, la capilla está entre mi estudio y mi dormitorio. Esto quiere decir que no me puedo mover de un área, de mi pequeño departamento, a la otra sin al menos una genuflexión, y una pequeña jaculatoria a nuestro Señor en el Santísimo Sacramento.
 
Por: Arzobispo Fulton J Sheen | Fuente: Capítulo XII de la autobiografía Treasure in Clay

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¿Cuál es el poder de la oración ante la Eucaristía?



 Es que Cristo está allí realmente presente en el Sagrario y como Dios que es, nos conoce y nos llama.

El sol ilumina, calienta, ejerce atracción sobre los planetas, es el centro del sistema solar. Me gusta imaginar a Cristo Eucaristía como un sol. La eucaristía es signo de la presencia viva del Resucitado.

Las custodias donde se expone el Santísimo Sacramento tienen forma de sol, la mayoría de las veces. En casa, aquí en Roma, tenemos adoración eucarística todos los días; la custodia es grande, como un sol, según se ve aquí en la foto.

Estar allí “expuestos al Sol”, frente a Él, es escuchar que te dice: “He venido a traer fuego a la tierra y qué quiero sino que arda” (Lc 12, 49).

En la órbita del Sol Eucarístico

En momentos de fuerte sufrimiento moral, de soledad, duda o confusión, la mayoría de nosotros, si no todos, sentimos una atracción especial hacia Cristo Eucaristía. Y es que Cristo está allí realmente presente en el Sagrario y como Dios que es, nos conoce y nos llama.

Para eso se quedó con nosotros, para ser compañero de camino, consuelo, alimento, luz y guía. La experiencia nos demuestra cómo después de esas visitas al Santísimo salimos de la capilla en paz. Tantas veces llegamos con el espíritu descompuesto y rebelde y después de quince minutos frente a Él recobramos la paz. No hicimos nada, simplemente estuvimos en su presencia, “expuestos al Sol”. Y Él hizo su labor. Sólo necesitaba tenernos delante, rendidos con fe en su presencia, como la hemorroísa: “Con que toque la orla de tu manto quedaré sana…” (cf Mt 9,21). No es magia, es la fuerza transformante del amor de Dios.

En muchos libros y predicaciones, al hablar de la unión con Dios y de la búsqueda de la perfección, se insiste en los medios que el hombre debe poner para lograr progreso espiritual: los actos de piedad, los ejercicios espirituales, los métodos de oración, etc. y da la impresión de que la acción de Dios se deja en segundo lugar. Pero el progreso en la oración es gracia, don de Dios. La acción principal es la que pone Dios. El “espíritu que da vida” (1 Cor 15,49) es Él, y a Él lo recibimos por los sacramentos que son la fuente de la vida espiritual.

Alimento espiritual

Al comer, el sistema digestivo transforma el alimento en nuestro mismo cuerpo. En el caso de la Eucaristía, al recibirla como alimento es Cristo quien nos transforma en sí mismo. Nos va haciendo como Él.

Para hablarnos de la unión con Él, Cristo nos propone la parábola de la vid y los sarmientos (cf Jn 15, 1-8) Para visualizar la imagen, ayudan los iconos que representan esta parábola. Se ve cómo la cepa, que es Cristo, alimenta los sarmientos con su savia. Esa savia, energía o vida que nos transmite la hostia consagrada lo hace en virtud de la presencia real de Cristo en ella, en cuerpo, alma y divinidad. Allí está Cristo entero escondido con todo su poder de Dios. (cf. Catecismo 1374).

Cuando comemos su cuerpo y bebemos su sangre, crece su presencia espiritual en nosotros, el amor va creciendo, nos va transformando y modelando, haciéndonos más y más semejantes a Él, manteniéndonos en vida espiritual.

La Eucaristía es vida, es “el pan vivo bajado del cielo” (Jn 6, 51) “Si no comiereis la carne del Hijo del hombre y no bebiereis su sangre no tendréis vida en vosotros” (Jn 6,54). “Mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre mora en mí y yo en él (Jn 6,56-57).

Cuanto más nos expongamos al calor del Sol, mejor

El maestro de oración es Cristo, aquel a quien buscamos en la oración es a Cristo. Por eso, si queremos mejorar nuestra comunicación con Dios lo mejor que podemos hacer es frecuentar a Cristo Eucaristía, visitarle y recibir la comunión. Hacer la meditación diaria en su presencia es excelente opción. Y así, poco a poco, será más grande nuestra unión con Él, toda nuestra persona se irá modelando conforme a Su imagen. Este es el poder de la oración ante Cristo Eucaristía.

“Podría decirse que la vida eucarística conduce a una transformación de toda la sensibilidad, permitiendo la aparición de los sentidos espirituales: la vista se transforma por la contemplación, el gusto se hace capaz de percibir las realidades espirituales y la dulzura de Dios, el olfato siente el aroma de la divinidad.” (cfr. Teología espiritual, Charles André Bernard).







                                                                                                                                                 Por: P. Evaristo Sada LC | Fuente: www.la-oracion.com

12 cosas que tal vez no sabías de Santa Teresa de Calcuta

El pasado lunes 5 de septiembre, se celebró por primera vez la Fiesta de Santa Teresa de Calcuta, canonizada por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro.

Les presentamos 12 detalles que tal vez no sabías de la mujer que con su servicio en los más pobres mostró la gran misericordia de Dios en el siglo XX.
 
1. Se llamaba Agnes Gonxha Bojaxhiu
Nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, actual Macedonia, que en ese entonces formaba parte de Albania. Fue bautizada con el nombre de Agnes Gonxha Bojaxhiu.  Agnes, en español es Inés y Gonxha significa “capullo de rosa o pequeña flor”.
 
2. Tuvo una dura infancia
Hizo su primera comunión con cinco años y fue confirmada a los seis; a los ocho murió su padre y su familia pasó por un periodo de estrechez económica. Recibió una sólida formación cristiana en casa y en la Parroquia jesuita del Sagrado Corazón de Jesús.

3. Tomó el nombre de Teresa por Santa Teresita de Lisieux
A los 18 años dejó su hogar para ir a Irlanda e ingresó en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, más conocida como Hermanas de Loreto. Tomó el nombre de Teresa en honor a Santa Teresa de Lisieux, Patrona de las misiones y Doctora de la Iglesia. 

4.  Fue maestra en una escuela de Calcuta
Llegó a Calcuta un 6 de enero de 1929, fiesta de la Epifanía o bajada de reyes para trabajar como maestra. El 24 de mayo de 1937, fiesta de María Auxiliadora, realizó su profesión perpetua convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en “esposa de Jesús” para “toda la eternidad”.

5. Dejó a las Hermanas de Loreto para fundar las Misioneras de la Caridad
Estuvo muchos años en la Congregación de las Hermanas de Loreto dedicándose a la enseñanza. El 10 de septiembre de 1946, en un viaje para ir a su retiro anual, recibió lo que denominó la “llamada dentro de la llamada” en la que una sed de amor y almas se apoderó de su corazón.

6. Tuvo visiones de Jesús
Mediante locuciones y visiones, Jesús le fue mostrando la nueva misión a la que la llamaba. “Ven y sé mi luz”, le suplicó el Señor. Cristo le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos.

La "Madre Teresa" dejó el convento de las Hermanas de Loreto y vestida con el sari blanco orlado de azul se introdujo en el mundo de los más necesitados. Recibió un curso de medicina con las Hermanas Médicas Misioneras y encontró alojamiento temporal con las Hermanitas de los Pobres.

7. Santa de Misa diaria y confesión semanal
Comenzaba su día con la Eucaristía y salía de casa con el rosario en la mano para servir al Señor en los más pobres. Acudía a la confesión una vez a la semana. Un 7 de octubre de 1950, fiesta de Nuestra Señora del Rosario, se estableció oficialmente la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad.

8. Abrió su primera obra fuera de India en Venezuela
En los años sesenta, Santa Teresa empezó a enviar a sus hermanas a diversas partes de la India y la primera obra que abrió fuera de ese país se estableció en Venezuela. Luego se expandieron a demás continentes, incluso en países comunistas como la antigua Unión Soviética y Cuba. 

9. Fundó varias asociaciones derivadas a las Misioneras de la Caridad
Santa Teresa también fundó a los Hermanos Misioneros de la Caridad, la rama contemplativa de las Hermanas, los Hermanos Contemplativos, los Padres Misioneros de la Caridad, los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes. Asimismo inició el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi.

10. Tuvo muchos años de "oscuridad"
En su vida interior experimentó un profundo, doloroso y constante sentimiento de separación de Dios, incluso de sentirse rechazada por Él, unido a un deseo creciente de su amor. Ella llamó “oscuridad” a esta experiencia interior que comenzó más o menos al inicio de su servicio a los pobres y que continuó hasta el final de su vida.

11. Vía rápida a la santidad
Santa Teresa y San Juan Pablo II fueron grandes amigos y se reunieron en varias oportunidades. El mismo Santo permitió la apertura de su causa de beatificación antes de los cinco años posteriores a la muerte del candidato, previstos por la Iglesia y la beatificó el 19 de octubre de 2003, día en que se celebró la Jornada Mundial de las Misiones.

12. Tenía una "novena de emergencia"
Ante la gran cantidad de problemas que afrontaba con frecuencia y en medio de un acelerado ritmo de vida, Santa Teresa inventó una manera de invocar la intercesión de la Virgen María a la que nombró “Novena de emergencia”.

Por el Dpto. de Redacción Central de Aciprensa